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de: "Justine Gellar" [ perfil ]
Tema: LO QUE FALTABA: POBREZA SIN POBRES- COLOMBIA
Enviado: Apr 2nd, 2007 - 08:04:11

  PERIÓDICO EL HERALDO SABADO 31 DE MARZO DE 2007
(http://www.elheraldo.com.co/anteriores/07-03-31/editorial/noti8.htm)

LO QUE FALTABA: POBREZA SIN POBRES
Mientras Planeación Nacional dice que la pobreza disminuye, decenas de niños
se mueren de hambre en el Chocó y la miseria se expande por todo el país.

Por ÓSCAR MONTES

Por fin el Gobierno encontró la fórmula para disminuir la pobreza: excluyó a
los pobres. Es lo que acaba de hacer con los habitantes del Chocó, que no
fueron tenidos en cuenta por Planeación Nacional para realizar el estudio
según el cual la pobreza en el país ha disminuido de forma significativa en
los últimos cinco años y que ha sido anunciado con bombos y platillos por
los funcionarios oficiales. Como diría el maestro Salustiano Tapias: bonito
así.
Dice el informe de Planeación que los colombianos pobres bajaron de 50.4 a
45.1 por ciento en el último año y que durante los casi cinco años de
gobierno de Álvaro Uribe la pobreza cayó 11 puntos y la pobreza extrema 10
puntos. Y eso está bien. Lo que está mal es que para hacer el Estudio de
Pobreza Nacional no tuvieron en cuenta al Chocó, que es precisamente el
Departamento más pobre del país. El mismo donde más del 50 por ciento de sus
habitantes vive en la miseria extrema y donde apenas les queda un poco de
aliento para salir a ver al Presidente, que los visitó el pasado jueves con
una comitiva en la que sobraron lagartos y faltaron alimentos.
Pero lo cierto es que el Gobierno se acordó del Chocó porque se enteró que
sus niños se están muriendo de hambre. Y no de uno en uno sino en racimos y
son tantos que ni siquiera el Ministerio de Protección Social, que tiene la
obligación de saberlo, puede dar fe de cuántos son en realidad. ¿Doce?
¿Quince? ¿Cincuenta?
Para conocer el número exacto de víctimas el Gobierno designó a una comisión
de burócratas de Bogotá para que visitara la zona y entregara un parte
oficial. Pero para desgracia de los funcionarios del Ministerio de
Protección Social la versión que hablaba de la muerte de los infantes no era
producto de la mente calenturienta de un periodista amarillista sino una
verdad irrefutable, demoledora y vergonzante.
Cuando la comisión oficial llegó al Chocó y verificó la gravedad de la
situación, entonces el Ministro de Protección Social —otro de los tantos del
gabinete que nadie sabe cómo se llama— salió a decir que no eran 12 los
muertos, como había denunciado la Defensoría del Pueblo, sino que sólo eran
cuatro. Es decir para el indolente y cínico funcionario, el tema no es tan
grave porque la cantidad no es la que inicialmente se había dado a conocer.

INIQUIDAD Y CRECIMIENTO

Ante las contundentes evidencias los funcionarios oficiales van a tener que
reconocer que la pobreza es una plaga nacional. De acuerdo con la Encuesta
Nacional de Nutrición, cuatro de cada diez hogares no tienen aseguradas las
tres comidas diarias, hay regiones donde los índices de desnutrición son
alarmantes y la anemia ya es considerada un problema de salud pública. En la
Costa Caribe los indios de la Serranía del Perijá agonizan, mientras que
Cartagena está sitiada por la hambruna, como cualquier país africano. Ahí
están los miserables de La Heroica muriéndose de hambre, así los escondan,
como acaban de hacer para que los visitantes ilustres no los vean
desfallecer en sus calles históricas.
En el departamento del Atlántico el 10 por ciento de los niños menores de
cuatro años tiene serios problemas de crecimiento. El 58.2 por ciento de los
hogares rurales del país no tiene seguridad alimentaria; es decir también se
están muriendo de hambre, como los niños del Chocó, los indios del Perijá y
buena parte de los habitantes de Cartagena. Los índices de Sucre son peores
que los del Chocó. En La Mojana los chiquillos se pelean con los gallinazos
por un pedazo de tripa. Y son tan débiles que les ganan los gallinazos a
punta de picotazos. Y no es un giro literario. O una frase sacada del
realismo mágico, hoy en boga por cuenta de las efemérides de nuestro Nobel.
Pero hay otros estudios, distintos a los de Planeación Nacional, obviamente,
que demuestran que la guerra contra la pobreza se está perdiendo. El
Programa Mundial de Alimentos (PMA) concluye que en Colombia el 13.6 por
ciento de sus habitantes tiene elevados índices de desnutrición crónica. La
Unicef sostiene que el 70 por ciento de los niños indígenas del país están
desnutridos. La Iglesia Católica afirma que más de 1.300.000 menores tienen
bajos niveles de nutrición y 6.000.000 de compatriotas se acuestan sin
comer. Hay 13.000.000 de personas que carecen de agua potable y más de
6.000.000 sin acueducto y alcantarillado, según la Defensoría del Pueblo.
En Bogotá, que es donde más se ha avanzado contra el hambre, a pocas cuadras
de los despachos de los ministros y de la directora de Planeación Nacional,
hay familias que a la hora de acostarse comen papel periódico remojado con
agua de panela. Y a pocas calles de la Casa de Nariño matan por un pedazo de
pan. Y las niñas de los barrios más deprimidos de la ciudad se prostituyen
para tener con qué comprar un plato de sopa. Y allá en Los Laches un hombre
pobre vende un riñón por cien mil pesos.
Pero mientras medio país se muere de inanición, los funcionarios del
Gobierno se llenan la boca diciendo que la economía creció al 6.8 por
ciento, lo que demuestra el desarrollo que hemos alcanzado. Eso tampoco es
cierto porque lo que sí demuestran los hechos es que mientras crece la
economía, buena parte de los niños colombianos se quedan enanos por
desnutridos. Hay otros que les va peor, pues se mueren de hambre.
Lo que pasa es que el Gobierno no ha querido entender que el problema no
tiene que ver con el crecimiento sino con la distribución de los ingresos.
Es preferible ganar poco pero que alcance para todos y no ganar mucho para
que sólo se beneficien unos pocos. Se niega, además, a aceptar que lo
importante no es crecer sino los beneficios que se derivan del crecimiento.
Por eso cuando sus funcionarios tienen que justificar la miseria, el
desempleo y la creciente iniquidad social, salen a decir que la culpa la
tienen los corruptos, como si no fuera obligación del Gobierno combatir la
corrupción y la politiquería, como lo anunció en las dos campañas
presidenciales. Si la plata de la salud del Chocó se la están robando los
corruptos que administran las EPS y las ARS, ¿por qué no los denuncian? ¿Por
qué el Presidente no los hace poner presos, como hizo con el Secretario de
Gobierno de Buenaventura durante un consejo comunal? ¿Dónde está la
investigación de la Oficina Anticorrupción de la Vicepresidencia de la
República?
De manera que salir a sacar pecho por los magros logros obtenidos en la
lucha contra la pobreza, cuando hay cientos de personas muriéndose de hambre
en todo el país es en el mejor de los casos un chiste cruel, pues a nadie se
le había ocurrido hasta el momento medir la pobreza dejando por fuera a los
pobres. Si eso es así: ¿Por qué no miden la riqueza sin tener en cuenta a
los ricos? Háganlo y nos cuentan cómo les va.
oscarmontes65 (at) yahoo.es

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